
Las dos caras
Dentro de los equipos de trabajo nos podemos encontrar con colaboradores que tienen dos caras diferentes en función de con quien interactuan.
Para que los equipos funcionen y puedan entregar un buen valor al cliente deben de estar cohesionados, trabajar conjuntamente y alineados con el mismo propósito. Este propósito debe ser compartido y de nada va a valer estar divididos y tener diferentes intenciones y propósitos ya que esto va a favorecer a veces a algunos y perjudicar a otros, haciendo que la suma del total de integrantes no sea mayor a cada uno por separado…, un error que hay que resolver desde la capa de gestión.
Esta situación es típica en cualquier equipo ya que cuando se configuran para trabajar es muy factible que a veces en las entrevistas internas no se filtre o no se traslade al 100% el contexto o incluso hayan malinterpretaciones. Las alta necesidades y tiempos de incorporación no ayudan en estas fases, con lo cual se dificulta todavía más confeccionar un equipo con todas las piezas adecuadas.
No pasa nada, como digo es una situación que suele darse. No es que la persona trabaje mal. No es que el proyecto vaya mal. No es que el equipo sea un mal equipo. Es que, simplemente, hay una pieza que no es está en el lugar adecuado. ¿Qué hacer?
Simplemente, buscar un reemplazo. Alguien que salga y alguien que entre. Una persona que no funciona en un equipo, puede ser el líder de otro equipo en otro contexto, por eso digo que no es que la persona trabaje mal, es que no funciona en ese determinado contexto, no obstante en otro puede ser brillante e incluso, destacar.